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lunes, 9 de abril de 2012

          LOS JUDÍOS, LA RAZA IMPERFECTA


          No hace mucho que he estado en Berlín analizando el objeto y consecuencia de la IIª Guerra Mundial, y no podía dejar de escribir sobre algo que realmente me ha conmocionado; se trata sin duda del genocidio del pueblo judío a manos de los nazis.


          Tal vez estemos cansados de ver películas, de leer libros o de visualizar fotografías referentes al Holocausto, pero cuando uno se enfrenta a los testimonios reales de personas que sufrieron esta masacre, se da cuenta de la gravedad de los hechos y, sobre todo, de los motivos que llevaron a Adolf Hitler y a Heinrich Himler ( responsable directo del programa de exterminio judío) a la ejecución de tan drásticos sucesos.








          Pero remontémonos al siglo XIX para comprender un poco mejor qué llevó al pueblo alemán a esta postura antisemita. La comunidad judía de Alemania, cansada de la marginalidad a la que estaban sujetos por las normas de su propia religión, decidió o bien asimilar ciertos aspectos del cristianismo o bien crear una nueva clase de judíos modernos. Ambas propuestas no fueron bien recibidas por el pueblo alemán, en donde surgió una postura de rechazo hacia el pueblo hebreo.


          El odio se acrecentaba conforme iban sucediéndose los acontecimientos históricos, y para el año 1933 (año en que Hitler ya se había hecho con el poder político de Alemania) el rechazo era total. Los nazis acusaban a los judíos de haber sido los causantes de la derrota de las tropas de Guillermo II en la Primera Guerra Mundial ( 1914 - 1918) culpando a los judíos que luchaban de parte de Alemania de no haber defendido correctamente los intereses de la nación, la cual fue la gran derrotada de la primera Gran Guerra, Además, Hitler  apoyaba la idea de que al ser un pueblo "sin tierra", que había sido desplazado de cualquier lugar, allá por donde iban, pretendían hacerse con la nación alemana. El pueblo germano que se encontraba en una situación de desesperación económica e ideológica, empezó a creer, de veras, que había que hacerles pagar por ello.


          Conforme iba avanzando el Tercer Reich, los judíos se veían privados de numerosos derechos. Hasta mil cuatrocientas leyes, elaboradas entre 1933 y 1939,  se dictaron en la Alemania nazi contra los judíos, entre otras destacan por ejemplo, que los judíos no podían utilizar gafas, no podían disfrutar de lo servicios públicos como sanidad o educación,no podían conseguir licencias para abrir nuevos negocios, como por ejemplo farmacias, no podían ejercer sus profesiones de médicos, abogados, jueces..., no podían participar en acontecimientos deportivos o vieron como sus negocios fueron boicoteados por los alemanes siendo señalados con la estrella de David en color amarillo, que más tarde portaría toda la comunidad judía en plena Segunda Guerra Mundial.








          Pero todo se precipitó la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938. Con la excusa del asesinato, dos días antes, del secretario de la embajada alemana en París, por parte de un judío polaco de origen alemán, los altos mandos del gobierno nazi se reunieron para tomar una de las decisiones más injustas de la historia. En tan sólo 90 minutos decidieron terminar con las pocas libertades que aún les quedaban a los judíos. Tanto en Alemania como en Austria se incendiaron más de 1.000 sinagogas, se rompieron más de 7.000 escaparates de negocios judíos, se saquearon y destruyeron miles de casas, hospitales y escuelas judías, se detuvieron a más de 30.000 judíos para llevarlos a diferentes campos de concentración ( como el de Sachsenhausen en las inmediaciones de Berlín) y alrededor de 91 personas fueron asesinadas. El panorama era desolador, pero aún quedaba mucho por suceder. La cantidad de vidrios que quedaron en las calles de las diversas ciudades hizo que esta noche se denominara la "Noche de los cristales rotos".


          Durante la guerra, los judíos fueron sometidos a los actos más atroces jamás contados. Tras ser transportados en trenes, en condiciones infrahumanas, sin comida, sin bebida y sin apenas oxígeno, eran llevados a campos de trabajo que al final de la guerra se convertirían en campos de exterminio. Con tan sólo un pijama de rayas eran obligados a formar en el patio ( en pleno  invierno) durante dos veces al día, una a las cinco de la mañana, otra a las ocho. 








          Si no hacían bien su trabajo o enfermaban, eran considerados como no aptos para el trabajo y los asesinaban. Las cámaras de gas, los ahorcamientos, los disparos en la nuca, la falta de alimento o las torturas formaban parte de algunos de los actos acaecidos en el Holocausto ( en alemán, "la Solución Final de la cuestión judía" ). Lo más triste, dentro de tanta desolación, fue ver como montones de cadáveres de hombres, mujeres y niños inundaban cualquier rincón de Europa.










          El resultado fue demoledor, seis millones de judíos exterminados por causas raciales, por ser considerados el mal de Alemania. 


         Actualmente  en ciudades como Nueva York, en donde los judíos acaparan los negocios más rentables y donde prácticamente las empresas más solventes están en su poder, esta comunidad es muy criticada, sobre todo, con respecto a los sectores más radicales de su religión. No todo es tolerancia en su comunidad, lo que no quita que en este caso, el pueblo judío merezca un gran homenaje por las acciones que tuvieron que soportar en el pasado. Una sociedad justa es en la que imperan la libertad y los derechos humanos; hagamos de ese lema nuestra bandera y aprendamos de los errores del pasado para mantener un presente y construir un futuro mucho más solidario y tolerante.


          En el siguiente vídeo, no apto para menores, se refleja perfectamente el castigo que los judíos recibieron a manos de los nazis. Marcados como ganado y con muchos intentos de suicidio tras sus espaldas, fueron aniquilados por el simple hecho de pertenecer a la " raza imperfecta".