¿Qué es Entre Culturas?



jueves, 17 de marzo de 2011

          LA NIÑA QUE DORMÍA CON LOS MUERTOS


           Esta conmovedora historia se sitúa en Ruanda y tuvo lugar durante la guerra civil en donde las dos etnias principales del país, HUTUS  y TUTSIS, se enfrentaron entre sí por rivalidades del pasado. Aunque no sería justo afirmar que fueron los tutsis los que iniciaron el conflicto, sí es cierto que muchos siglos atrás (concretamente en el siglo XVI ), éstos colgaban los genitales de sus enemigos hutus en lo alto de los tambores de guerra que luego tronaban por todo el país como símbolo de victoria. En esta ocasión, y después de 400 años, fueron los hutus los verdaderos protagonistas de la masacre.




          Corría el año 1993 cuando los hutus comenzaron una persecución sin precedentes contra los tutsis. Asesinaron al presidente y se hicieron con el poder utilizando como insignia el Frente Patriótico Ruandés. Una de las medidas utilizadas fue la de enviar a campos de refugiados a todos los tutsis que se encontraran por el camino. A esta medida le acompañó el genocidio indiscriminado de éstos.


          De entre los tutsis más ilustres destacó Valentina, " la niña que dormía con los muertos". Su relato es estremecedor pues cuando ésta tenía 12 años sufrió en sus propias carnes el lado más salvaje de la masacre.


          Cierto día en que Valentina y su familia se vieron acechados por la muerte, decidieron refugiarse junto con numerosos vecinos tutsis en una iglesia de la población de Nyarubuye en donde pensaban, que por ser un lugar sagrado, se les perdonaría la vida. Nada más lejos de la realidad. Todo sucedió el 15 de abril de 1994, cuando un numeroso grupo de hutus encabezado por el gobernador irrumpió en la citada iglesia.








          Tras amenazarlos y pedirles dinero a cambio de sus vidas, comenzaron indiscriminadamente la masacre. Armados de cuchillos y machetes comenzaron a apuñalar a todos los asistentes allí presentes pertenecientes a la etnia de los tutsis. Tras haber asesinado a casi 2.000 personas, los hutus, comenzaron a lanzar granadas contra algunos de los cadáveres. Valentina, cubierta de sangre, con varios dedos amputados y tras haber recibido un hachazo en el cráneo, vio como los pedazos de algunos hombres volaban por los aires.


          Valentina optó por quedarse quieta mientras soportaba el peso de varios cuerpos inertes sobre sí. Estuvo cuatro días sin moverse, pues a menudo los asesinos volvían con más " trofeos" y a los que descubrían que aún estaban vivos les machacaban la cabeza con  grandes piedras.  Los perros se acercaban a menudo a comerse los cuerpos putrefactos, pero Valentina resistió, aún viendo como se comían a un ser humano que estaba al lado de ella.








          Alimentada por frutos silvestres y semillas maduras del campo que le llevaban algunos niños que también se encontraban en clandestinidad, y bebiendo el agua surgida de las humedades provocadas por las lluvias de abril, Valentina consiguió sobrevivir.


          A los 43 días de cautividad y cuando su cuerpo empezaba a descomponerse en vida por larvas e infecciones, fue liberada por un grupo de soldados, entre ellos un francés, y por fin pudo contar esta estremecedora historia que aquí se refleja.


          Existe una película titulada " Hotel Ruanda" que refleja casi a la perfección lo que tuvieron que sufrir miles y miles de ruandeses tutsis antes de encontrar la muerte o tener la suerte de salvarse. En definitiva un suceso digno de recordar, acaecido en la década de los 90 y en plena antesala del siglo XXI. Sin palabras.